Monday, December 29, 2008

Hasta la policía


Los policías fueron sorprendidos por el Gaes y la Disip cuando espera ban que un primo del secuestrado les entregara 11 mil bolívares fuertes para liberarlo. Dos funcionarios de la Policía Regional (PR) fueron detenidos ayer, tras un intercambio de disparos, con efectivos del Grupo Antiextorsión y Secuestro (Gaes) de la Guardia Nacional y de la Disip, en el centro comercial Sambil, en Maracaibo, cuando acompañaban al familiar de un supuesto secuestrado.


Según versiones de algunos testigos, el par de policías, uniformados, esperaba a las puertas de la agencia de Banesco, ubicada en la planta baja del establecimiento, la salida de un hombre que había ingresado, pasadas las 5:00 de la tarde, a cambiar un cheque. Once mil bolívares fuertes cobraría el sujeto que ingresó a la oficina bancaria, quien sería primo de un hombre sometido a la modalidad de secuestro exprés por parte de una banda integrada por varios de los funcionarios de la PR. La cantidad retirada del banco se destinaría al pago por su liberación inmediata. La cancelación fue impedida por la llegada, al Sambil, de una comisión mixta integrada por efectivos de Gaes y de la Disip, produciéndose un intercambio de disparos durante unos 10 minutos, según contaron testigos. Según visitantes y compradores, en el Sambil se vivió ayer una situación de pánico, durante el intercambio de disparos entre los dos policías regionales y los efectivos del Gaes y la Disip. Todos corrían, queriendo salir del mall de la avenida Guajira, sobre todo quienes recorrían y compraban en la planta baja. Los encargados de los locales comerciales bajaron las santamarías, algunos con los clientes en el interior.


El ingreso de personas y vehículos al centro comercial se cerró durante más de dos horas. Hasta el cierre de esta edición no había reportado ningún herido por parte de las autoridades. Los efectivos militares y policiales arribaron al lugar, como respuesta a la denuncia que presentó, minutos antes, ante el Comando Regional Número 3 (Core 3), otro familiar de la persona plagiada por los policías regionales. Trascendió, también extraoficialmente, que el resto de la banda esperaba, en una patrulla de la PR, en las afueras del centro comercial, con el secuestrado, esperando el dinero para su puesta en libertad.


Éstos huyeron del lugar al tener conocimiento del enfrentamiento dentro del Sambil. Anoche, se esperaba por la rueda de prensa que se ofrecería en el Core, donde permanecía el presunto secuestrado, su primo y los dos policías detenidos. Sería entonces cuando se ofrecerían las identidades de todas las personas involucradas, así como mayores detalles del hecho que provocó, al final de la tarde de ayer la histeria colectiva, en el Sambil.

Saturday, December 09, 2006

De moda ya en el 2002

Alarma por el secuestro-exprés
Aníbal Malvar y Gladys Martínez
Irina tenía la sensación de que alguien la seguía. Se estaría volviendo paranoica, precisamente ahora que por fin las cosas empezaban a ir bien. Que el miedo estaba lejos. Que se había quedado en aquella Rusia podrida de poscomunismo y corrupción.A Irina le fue bien en España. Le habían dicho que en Levante se habían asentado muchos compatriotas rusos, y quizá pensó que esa cercanía la podría ayudar a vencer el extrañamiento en un país que no conocía. Torrevieja le pareció buen lugar. Era barato.Y el mar. Y el sol como presencia cotidiana. En pocos años, consiguió ahorrar lo suficiente para poner la tienda de ropa, y le causó cierta emoción algo tonta publicar su primer anuncio de prensa a primeros de año. En el Ispanya, un periódico local que se edita en ruso para los compatriotas. Hasta le hicieron entrevista y foto. Días después, aún aturdida por las drogas, declaraba, ante los agentes de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco), cómo esa sensación de ser constantemente observada la había desazonado durante varios días. -¿Cómo no lo denunció? -le preguntaron. -¿Por qué lo iba a denunciar? ¿Quién me iba a seguir a mí, que no soy nadie? Irina es una de las seis personas que, en lo que va de año en la Comunidad Valenciana, se ha atrevido a denunciar un secuestro-exprés: retienen a una persona en su vehículo de dos a cuatro horas y piden un rescate a la familia bajo amenaza de muerte. Es una nueva modalidad de delito que está floreciendo en el Levante español. Pero ahora se extiende, por su rentabilidad y falta de riesgo, al resto de España. El problema, dicen los agentes, es que apenas hay denuncias: el miedo las silencia. En otras ocasiones, el propio domicilio de la víctima es el escenario del crimen. En septiembre del pasado año el joyero alicantino Fermín Larraínzar tuvo que ayudar a una banda de colombianos a desvalijarle 500 millones de pesetas en joyas, mientras él intentaba convencer a su hija de nueve años de que aquellos hombres de acento colombiano eran policías, y por eso llevaban pistola. «El problema de este tipo de secuestros en España es que sólo conocemos la punta de iceberg, porque nadie se atreve a denunciar.Tienen miedo. Un día aparecieron dos maletas con dos chicas troceadas», explica Luis Mira, delegado provincial en Valencia del Sindicato Profesional de Policía Uniformada. La moda del secuestro-exprés, importada de EEUU y Suramérica (Argentina acaba de crear un cuerpo policial de elite para frenar un crecimiento interanual del 500% en este tipo de delitos), se extiende por España desde hace apenas unos meses. Las acciones las llevan a cabo grupos de ex militares y ex policías procedentes de la Europa del Este que se asentaron, sobre todo, en la costa levantina (allí, zona turística, pasan más desapercibidos), pero que operan en toda la Península. Son grupos muy jerarquizados y con minucioso reparto de tareas. Las leyes castrenses de obediencia se siguen a rajatabla: la indisciplina se castiga con la muerte o con la masacre de los familiares que el traidor haya dejado en su país de origen. Impera la omertá mafiosa o ley del silencio. «No habla ninguno, aunque los cojamos. Además, tienen una movilidad impresionante y no están fichados», explica Juan Berengué, secretario general de la Asociación Nacional de Policía y estudioso del fenómeno de la delincuencia organizada. Antes del golpe, se informan exhaustivamente sobre las costumbres de la víctima, familia que puede efectuar el pago y dinero que pueden reunir en un intervalo de dos a cuatro horas. Irina, por tanto, tenía razón al sospechar que estaba siendo observada. La seguían dos rusos que habían leído muy atentamente aquel número del Ispanya (en mayo, su directora sufriría un secuestro semejante) en el que Irina publicó su reportaje. Observaron la tienda, la siguieron hasta su casa, estudiaron sus rutinas. Irina no se llama así y su tienda, seguramente, no era de ropa.El caso se encuentra bajo secreto sumarial y, además, ya da igual la naturaleza del negocio de la rusa. Lo ha cerrado y ha abandonado Torrevieja por miedo. «Mucha gente, en cuanto recibe la primera amenaza, desaparece», explican fuentes policiales. Los dos rusos habían seguido a Irina y esperaban a la puerta de la sucursal de su banco, de donde acababa de sacar 4.000 euros de la cuenta. La empujaron dentro de un vehículo antes de que pudiera comprender qué sucedía. Para que no se le ocurriera montar un escándalo, la amenazaron con un arma corta. En el ajetreo de la mañana nadie se enteró, nadie vio nada. OBLIGADA A DROGARSE Dentro del coche, le obligaron a ingerir unas pastillas, y enseguida empezó a adormilarse. Sólo recuperó a medias la consciencia cuando la agitaron en el asiento. Estaban detenidos en un descampado.Irina no reconoció el sitio. Los dos hombres le habían vaciado el bolso. Pero querían más. Le pidieron 10.000 euros en un segundo pago. Si no, la matarían. Tres horas después, la abandonaron en el vehículo aturdida y con el encargo a vida o muerte de reunir el dinero para el momento en que se lo demandaran. La historia de Irina está reconstruida a partir del testimonio de un agente de la Udyco que participó en la investigación. Irina se atrevió a denunciar y, como casi nadie lo hace, los agentes se tomaron muy en serio la detención de los extorsionadores.Convencieron a Irina de que abriera la tienda y reiniciara su vida con normalidad. -No se preocupe -le dijeron-, si vuelven por el dinero estaremos allí. Aunque usted no nos vea. Fue fácil. Los secuestradores actuaron con cierta bisoñez, algo insólito. Uno de ellos, al día siguiente, pasó en bicicleta delante de la casa de la rusa. Un agente de paisano se quedó con él.Un rato después, el mismo agente reencontró al ruso abriendo una cuenta en la sucursal bancaria de Irina. Se le pidió la documentación casi rutinariamente. Como golpe de suerte, era excesivo. Sin embargo, el ruso reaccionó mal. Él y su compañero fueron detenidos.Irina echó el cierre y voló. FALTA DE EFECTIVOS «Es un caso raro, porque generalmente esta gente sabe que no tenemos efectivos, y si hay una amenaza, no podemos hacer más que proteger a la persona durante uno o dos días, se observa si la siguen, se establecen controles donde vive, se la acompaña Pero es imposible una vigilancia constante, prolongada», cuenta Mira. Los extorsionadores dejan unos días de paz a la víctima, sólo salpicados por alguna llamada telefónica amenazante, hasta reaparecer cuando la vigilancia se ha relajado. ¿Y si no se paga? Hay quien tiene suerte y quien no. Un empresario de Gandía (Valencia), 50 años, constructor, fue introducido a punta de pistola en una furgoneta. Desde el principio, se negó a colaborar. El grupo tenía infraestructura y el beneficio era considerable: 25 millones. «Era un secuestro-exprés, pero sabían que podían sacar bastante, así que lo convirtieron en un secuestro convencional. Éstos podían, porque tenían medios: usaron hasta tres vehículos y cinco chalés con buena cobertura». Le sometieron incluso a malos tratos, pero la familia se atrevió a denunciar y la policía lo rescató en la urbanización de El Rebolledo (Alicante) Uno de los casos más sonados de secuestro-exprés (aunque en esta ocasión a domicilio), lo protagonizó el joyero Fermín Larraínzar.El 20 de septiembre de 2001, cuando entraba con su mujer y su hija de nueve años al portal de su casa, fue abordado por tres individuos armados y con el rostro cubierto por pasamontañas.Colombianos. Lo acompañaron en ascensor hasta el piso. Allí se les unieron otros seis miembros de la banda. Larraínzar ya había sufrido otros atracos y conservó la calma.Incluso, rogó al jefe (Elvin Andrés, alias Bang Bang) que se quitaran el pasamontañas para no asustar a la niña. Él, a cambio, prometió no mirarles a la cara. Los atracadores accedieron. El joyero tuvo que participar en la desactivación de las alarmas y en el saqueo de su tienda. Se llevaron joyas por valor de 500 millones de pesetas (tres millones de euros). Desde entonces, Larraínzar gasta 600.000 pesetas mensuales (4.000 euros) en seguridad: «La vida cambia totalmente. Es como el que tiene un infarto.A partir del primero, hay que cuidarse, protegerse». Sin embargo, para Vicente de la Cruz, presidente de la Asociación Española de Escoltas, «eso no es dinero». «Hacer dinero en España va a tener un precio cada vez más alto», pronostica. Se refiere a la creciente presencia de seguridad privada en el entorno de las clases pudientes. Un escolta cuesta al mes 1.500.000 pesetas. No está al alcance de todos. Eso favorece la aparición de un mercado negro. «Si alguien va a algunas comisarías denunciando un caso así, puede aparecer un policía al día siguiente en su casa que dice que tiene a alguien, también policía, que podría hacer el servicio de protección por menos dinero. Se paga un millón y medio al mes (en negro), ahorran otro tanto y creen que van protegidos las 24 horas», denuncia De la Cruz. Los sindicatos policiales admiten la existencia de agentes pluriempleados en tareas de protección (actividad ilegal). Ya ha habido incluso denuncias contra varios policías locales en la costa levantina. BANDAS CON ESPAÑOLES Las bandas, cuando empiezan a operar en España, se limitan a buscar como víctimas a personas de su entorno étnico. Por seguridad.Además, al ser ex militares y ex policías conservan contactos en altas instancias -muy corruptas- de sus países de origen y tienen gran facilidad para extraer informes oficiales y elaborar dossieres que incluyan residencia de familiares, propiedades o antecedentes penales del extorsionado, datos que, por supuesto, serán base de las amenazas. Pero no es un problema entre mafias y residentes extranjeros.El 47,8% de las bandas de crimen organizado que operan en España son de nacionalidad mixta: hay extranjeros y españoles. Algunos banqueros, directivos de compañías de seguros, hombres de paja al frente de negocios destinados a blanqueo o jueces españoles, según asegura Berengué, se han hecho cómplices de estos grupos.«No digo que todos los jueces y políticos sean corruptos, pero ya ha caído alguno. En los bancos, se dan casos de connivencia.El director acepta el dinero aunque sepa que su procedencia es ilegal, porque le ofrecen un 5% del 8% de intereses, y ya está en la cadena». El negocio prosigue cuando los beneficios de la extorsión han de ser blanqueados. Ahí es donde entran los cómplices españoles.«Crean empresas medianas, no demasiado llamativas, y se traen a mucha gente contratada de su propio país, con lo que les conceden el permiso de residencia. A ellos también los extorsionan. En sus contratos (legales) figura que cobran 2.000 euros, pero luego tienen que devolver al empresario una parte importante. Si no, pierden el empleo y tienen que salir del país. Es otra forma de esclavitud. Por supuesto, al frente de estas empresas ponen siempre a ciudadanos españoles, hombres de paja, abogados de medio pelo. Con todo esto, enseguida consiguen unos medios económicos, técnicos y de cobertura que superan los nuestros», concluye. «La delincuencia organizada se está convirtiendo en un peligro potencial para nuestra sociedad a corto plazo. O ya. El comportamiento delictivo ha dejado de ser patrimonio exclusivo de algunos individuos para dar el relevo a organizaciones que se infiltran en las estructuras más sensibles de nuestra sociedad civil», medita Juan Berengué.«El fraude y la corrupción están adquiriendo proporciones masivas.No sólo se busca el dinero, hay mucha gente en esto que lo que quiere lograr es poder».
Fuente: El MundoFecha: 21.07.2002

Introducción

Etimológicamente hablando, la palabra secuestro tiene su origen en el vocablo latino sequestrare, que significa "apoderarse de una persona para exigir rescate, o encerrar a una persona ilegalmente". Además se conoció en la antigüedad con la denominación de "plagio", término que se refiere a una "red de pescar". El secuestro constituye una violación a los derechos humanos, que atenta contra la libertad, integridad y tranquilidad de las familias víctimas del delito. Igualmente, es una violación a los artículos 1, 3, 5 y 9, hallados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 217ª (III) del 10 de diciembre de 1948 que rige actualmente.
Por lo tanto, el secuestro no solo afecta a la víctima sino a la familia en general; ya que éstos son sometidos a lo que los psicólogos, que trabajan el duelo, conocen como el proceso de la "muerte suspendida", que es la angustia que caracteriza al secuestro, y que se suma a lo que los juristas llaman la pérdida de libertad. Ahora bien, el enfoque del secuestro desde la perspectiva psicológica tiene un valor de denuncia de la violación de la integridad de los afectados. Muestra que el secuestro no se reduce a la mera pérdida arbitraria de la libertad por un sector de la sociedad civil, o un resultado más de la lucha política que vive el país; sino que es uno de los componentes preponderantes de la guerra. Este enfoque resalta la parte psicológica del enfrentamiento armado, mostrando que el secuestro produce terror en los secuestrados y en quienes lo rodean; desorienta y tiende a provocar inacción y un sentimiento de impotencia en la población civil.

En Argentina

El "Secuestro Express" se puede definir como la retención de una o más personas por un período corto de tiempo (horas o días), durante el cual, los delincuentes exigen dinero a los familiares de las víctimas para su liberación. Usualmente piden de 5.000 a 50.000 US; sin embargo, estadísticas demuestran que la mayoría de las liberaciones se logra pagando rescates de menos de 5.000 dólares.
Otra modalidad de extorsión que frecuentemente se confunde con Secuestro Express es aquella en la que los delincuentes retienen a la víctima y la someten a sacar su dinero de los telecajeros o cajeros electrónicos. También le roban el vehículo y sus pertenencias de valor como las joyas y el teléfono celular y luego la dejan abandonada en algún sitio. Además se han presentado casos en que obligan a la víctima a ir no sólo a los telecajeros sino también a cobrar cheques, o a ir a tiendas a comprar joyas o artículos de valor.
Vale la pena aclarar que para que exista la utilización apropiada de la palabra secuestro extorsivo, es necesario que los delincuentes exijan una suma de dinero por su liberación y exista negociación en ese proceso. La segunda modalidad mencionada anteriormente no podría llamarse secuestro, ya que es literalmente un rapto con robo. Parece ser que esta nueva modalidad de secuestro se está presentando en respuesta a el uso masivo de tarjetas de crédito en la población, ya que a los criminales hoy en día se les dificulta robar dinero en efectivo y con el secuestro Express encontraron una manera de lograr este dinero.

Origen

El secuestro express es una modalidad de secuestro aplicada principalmente en Latinoamérica. Se trata de un secuestro que, aunque es premeditado, se realiza de forma apresurada generalmente secuestrando a la persona dentro de su vehículo propio y obligándole a obtener todo el dinero posible ya sea de sus cuentas bancarias o del dinero disponible en efectivo que su familia pueda conseguir en un espacio de pocas horas.
El mismo es practicado con mayor frecuencia en las grandes capitales de Sudamérica o las grandes ciudades de cada país a cualquier hora del día. Afecta no sólo a los sectores acaudalados sino a la población en general. Se ha atribuido el origen de esta modalidad de secuestro a bandas criminales de Colombia y México, y en cada país particular ésta y otras modalidades han sido adaptadas o modificadas según las circunstancias presentes.

[editar] Variantes
Aunque en cada ciudad y país se han apreciado casos y maneras diferentes, dentro del secuestro express se distinguen dos procedimientos.
La primera variante es aquella en la cual el secuestrador rapta a una persona por un espacio de tiempo muy pequeño durante el cual obliga a la familia del raptado a conseguir cantidades moderadas o bajas de dinero.

Año 2006, en Madrid uno cada 2 dias, pero subiendo

Madrid sufre un «secuestro exprés» cada dos días
Policía Judicial El pasado nueve de mayo Alejandro sufrió un «secuestro exprés», algo de lo que probablemente había oído hablar y que a buen seguro no olvidará. No ha sido la única víctima de este brutal método en su urbanización en el madrileño barrio de Moratalaz: tras él, otros tres vecinos de la calle Luis De Hoyos Sainz han sufrido robos mediante el mismo procedimiento, lo que eleva a al menos seis los delitos de este tipo registrados en mayo en la Comunidad de Madrid.En los casos registrados en Moratalaz, el último ocurrido el lunes, los captores -varones de origen suramericano, según los afectados- no se han molestado en pedir rescates. Directamente han llevado al secuestrado «de gira» por varios cajeros, amenazándole y obligándole a sacar dinero y a entregarlo. Una modalidad cercana a un robo clásico, pero que destaca por el salvajismo empleado en su comisión.Pavorosa experiencia. La pesadilla de Alejandro comenzó pasadas las ocho de la mañana del pasado día nueve, cuando entró en su garaje, con la cotidiana intención de coger su coche y salir hacia el trabajo. Fue abordado por tres hombres, que lo redujeron de manera expeditiva, tapándole la boca y amenazándole. Una navaja en el cuello, dos pistolas apuntando a su cabeza.Obligado a tirarse al suelo para no llamar la atención de los vecinos que en ese momento pasaban por el lugar, le ataron las manos a la espalda, inmovilizándoselas con cinta adhesiva. Luego, lo introdujeron en su propio maletero. Durante el proceso, le robaron el pasaporte, un teléfono móvil y las tarjetas de crédito, con las que sacaron 700 euros en varios movimientos en cajeros.Tras estas paradas, devolvieron el coche al garaje. Anonadado, Alejandro tardó un tiempo en percatarse de dónde estaba y de que se encontraba solo. Lo habían «liberado» por fin, aunque todavía le quedaba el angustioso trabajo de abrir las puertas del coche con las manos atadas y salir al exterior.Pero los asaltos no sólo tuvieron lugar en los garajes. Otra de las víctimas fue asaltada al acercarse a las puertas del ascensor de su edificio. Encapuchados armados con pistolas y machetes lo tiraron al suelo y procedieron a propinarle una bestial paliza. Le sustrajeron todas las tarjetas de crédito, el móvil, la alianza y las llaves de su casa, si bien no llegaron a acceder a ésta. De nuevo, lo encerraron en un maletero, durante una hora, hasta que fue finalmente liberado por su mujer. Extrañada ante su tardanza, había bajado a investigar y se lo encontró sobre un charco de su propia sangre.Un lógico miedo ha cundido entre el vecindario, que ve como los delincuentes se ceban con su calle. En sus reuniones, contemplan la posibilidad de contratar un servicio de seguridad para sus garajes. Por desgracia, con seguridad o sin ella, algo similar podría pasarle a casi cualquiera en un distrito, el de Moratalaz, que aglutina a más de 100.000 ciudadanos. Y en el resto de Madrid.No eran los primeros «secuestros exprés» de el mes en curso. El pasado día 15, un estudiante de 19 años fue raptado de madrugada en pleno Paseo de la Castellana, en las cercanías de Plaza de Castilla, mientras paseaba tranquilamente hacia su casa. El procedimiento fue similar: agresión, introducción en un vehículo y robo de dinero y tarjetas.Finalmente, fue desalojado del vehículo y tirado en plena calle, frente a la clínica Ruber. Dos semanas antes, otro caso muy similar había tenido lugar en el barrio de Alameda de Osuna, aunque en esa ocasión, además de los robos de efectivo, móviles y tarjetas, los delincuentes desvalijaron la casa del hombre al que habían retenido, entrando con sus propias llaves.En España se denuncian unos 100 secuestros cada año, y se estima que hay un 30 por ciento más que no llega a ser denunciado. Del total, un cuarto podrían ser situados bajo el calificativo de «exprés». Su número se duplicó durante 2005 con respecto a 2004, y ha seguido creciendo -en lo que va de año ya se han dado tantos como en todo 2005- hasta obligar al Ministerio de Interior se plantee un endurecimiento de las penas para atajarlos. Las ciudades más afectadas por esta nueva lacra son Barcelona, Valencia y Madrid.Retenidos hasta 24 horas. El término «secuestro exprés» ha sido importado de Suramérica, y de hecho, gran parte de los delincuentes que lo practican proviene de países de la América de habla hispana. Normalmente se retiene a la víctima durante un lapso de tiempo que va desde las 2 horas a las 24 y, en algunas ocasiones, demanda a la familia un rescate rápido. Generalmente, no se suele pedir más de 15.000 euros por la devolución del familiar.El Ministerio del Interior fue instado recientemente por el Partido Popular a realizar las oportunas campañas de concienciación sobre el tema entre la población española. Asimismo, se hizo hincapié en que deberían incrementarse las dotaciones policiales empleadas para prevenir este tipo específico de crimen. Cualquier precaución es poca ante el nuevo problema

Y en Zamora

Tres detenidos tras un intento de secuestro exprés en Lomas de Zamora
Son dos hombres y un menor, quienes fueron sorprendidos por la Policía cuando se llevaban cautivo a un joven automovilista en el cruce de las calles Arroyo Las Perdices y El Tala.
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Dos hombres y un menor de 13, fueron detenidos anoche por la Policía, cuando huían tras el intento fallido de secuestrar a un automovilista en la localidad de Lomas de Zamora. Agentes de la comisaría 8a, de Villa Galicia, lograron abortarlo y detener al trío que portaba armas de guerra, a la vez que rescataron sano y salvo al conductor, un joven de 21 años. Los hechos sucedieron en el cruce de las calles Arroyo las Perdices y El Tala, donde Sergio Gómez, de 21 años, fue abordado por tres individuos armados cuando se disponía a bajar de su Volskwagen Gacel. Los asaltantes, a punta de pistola subieron al auto con la intención de llevarse al joven, acción que fue impedida por agentes de la comisaría 8a que patrullaban la zona. El trío desistió de sus propósitos y tras bajarse del auto de la víctima huyeron a pie en distintas direcciones. Tras una corta persecución los agentes atraparon a los secuestradores. Los dos mayores fueron identificados como Nicolás Roberto F, alias "El vasco"; de 19; Martín B, alias "Scarface", de 26 y un menor de 13 años, a quienes se le secuestró un revólver de grueso calibre con la numeración limada y 2 proyectiles intactos. Fuentes allegadas al caso le dijeron que los tres detenidos resultan ser autores de cuatro hechos de similares características en esa jurisdicción. Respecto al menor detenido, la UFI Número 15 dispuso que sea entregado a progenitores. La causa fue caratulada por los delitos de "robo calificado (poblado y banda; privación ilegal de la libertad y tenencia de armas de fuego o bombas o materiales". Fuente: Télam

En Mexico

Publica Fox decreto contra secuestro expréspor: Eduardo SalazarFuente: Noticieros TelevisaFox publica decreto que endurece penas contra el secuestro exprés; este delito se castigará con condenas que van de 15 a 40 años de prisión
CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 13, 2005.- Luego de asegurar que su gobierno no abdica ni baja la guardia en contra del crimen organizado, el Presidente Vicente Fox aseguró que la sociedad demanda medidas drásticas para combatir a la delincuencia en todo el país.
“Urgen medidas drásticas que la sociedad esta demandando con toda razón, que las autoridades pongamos un alto a este mal... Como parte de las acciones enérgicas que el Estado está tomando contra la delincuencia hoy he ordenado la publicación del Decreto por el que se establece como delito express con lo que ahora este tipo de secuestro será castigado con una pena de 15 a 40 años de prisión”, señaló el Presidente.
Anunció que próximamente enviará al Congreso de la Unión, dos iniciativas para aumentar las penas al delito de narcomenudeo y a los policías que traicionan a la sociedad.
“Una para tipificar claramente el delito de narcomenudeo y penalizarlo severamente, por las personas que están contaminando a nuestros jóvenes y por igual a los establecimientos que se presten para la distribución de droga al menudeo y una segunda iniciativa para servidores públicos de cuerpos policíacos de manera especifica porque deben ser ejemplo de comportamiento y no aquellos coludidos con el crimen organizado para ellos también propondré severas penas…”, aseveró el Presidente.
Sobre el operativo México Seguro, el presidente Vicente Fox, dijo que a unos días de haberse implementado en Tamaulipas, Sinaloa y Baja California, ha tenido resultados positivos y que en coordinación con las autoridades estatales y municipales se están cerrando los espacios de maniobra a los criminales.
“Quiero aprovechar este momento para dar la bienvenida de regreso a Javier García Navarro quien fue secuestrado por largo tiempo en San Luis Potosí y por igual a Karla Malo Arvizu, una joven de 22 años secuestrada por aproximadamente 10 meses y que ha sido liberada el sábado pasado.
El Presidente Fox habló en Los Pinos durante la toma de protesta del Consejo Ciudadano de la PGR 2005-2006 que encabeza Raul Abraham Mafud.

Por fín es delito

Secuestro Exprés
Víctor Hugo Islas

Ya está en vigor la reforma aprobada por el Congreso de la Unión, por la que se tipifica en el Código Penal el secuestro exprés. Con su vigencia, a partir de ahora se considera delito grave, sin derecho a libertad bajo fianza y la pena será de 15 a 40 años de cárcel.El Ejecutivo demoró 50 días en publicar el decreto. Había dudas respecto de que lo hiciera o que si aplicaría el “veto de bolsillo”, consistente en evitar la promulgación para detener una modificación legal con la que dicho poder no este de acuerdo. De hecho, la reforma fue ampliamente discutida y generó contrapunto, tanto por la modalidad de este delito como por su nombre, que resulta atípico en el lenguaje penal mexicano. Sin embargo, en virtud de que impera más la necesidad de que la ley regule con eficacia los hechos reales y de que el secuestro exprés es una actividad que ocurre con mucha frecuencia, formando parte de los programas de los cuerpos de seguridad pública, se decidió introducirla en esos términos en el Código Penal.La adecuación de la ley era urgente e imperiosa. Los cuerpos policíacos y los jueces carecían de la base legal para concretar la investigación, la consignación y el procesamiento de estos delincuentes. Su realización supone una mayor fuerza de las instituciones del Estado y una mayor efectividad para disminuir su incidencia. El secuestro exprés es un delito que configura un clima de terror entre la sociedad. Consiste en la privación ilegal de la libertad por un corto lapso en los que el rescate suele ser de montos bajos, para garantizar su obtención. En muchos casos la víctima no llega a ser depositada en alguna casa de seguridad, sino que se le mantiene en vehículos en constante movimiento, en tanto se efectúa el contacto con sus familiares por vía telefónica. Existen muchos casos en los cuales ni siquiera se llega a cometer el secuestro, sino que la víctima es detectada en sus hábitos y cuando se asegura que se encuentra fuera del domicilio, se procede a simular el secuestro, dando un falso aviso a los familiares.En virtud de que este tipo de secuestros no requiere de infraestructura ni es necesario que se cometa por bandas, se ha descubierto que en muchos casos es cometido por familiares y amigos cercanos, su realización es muy simple. En virtud de estas características, se realiza de manera creciente y está generando un colapso social. Su identificación es complicada, prácticamente no hay elementos para realizar las investigaciones, y en los casos en los que se ha identificado a los autores, la falta de bases legales propiciaba la libertad prácticamente inmediata.La incidencia del delito y su florecimiento ocurre cuando la sociedad es permisiva. Si se actúa con energía se repliega la delincuencia. El primer paso es contar con leyes realistas. El reclamo de la sociedad para que se actuara en consecuencia contra este tipo de delito y quienes lo cometen llega, como ocurre en estos casos, con retraso. Sin embargo, así lo marcaron los tiempos legislativos, ya que los diputados y senadores tienen la obligación de comprobar que las reformas estén plenamente justificadas y, como todos sabemos, las leyes siempre tienen que responder a necesidades concretas, ya que no pueden elaborarse reglamentos o códigos a priori, esto es, tipificar por adelantado algunas conductas, sin que se sepa a ciencia cierta el daño que causan.

Invento de la mafia

El "secuestro exprés"
MANUEL IGLESIAS


Los medios de comunicación han publicado informaciones en torno a lo que han llamado "secuestro exprés", que se había producido en Tenerife. Como sólo se disponen de los datos de los primeros momentos, es aventurado lanzar suposiciones en este caso concreto, pero hay que anotar la posible aparición de este tipo de hechos hasta ahora poco frecuentes.El "secuestro exprés" en cierta manera fue un invento de la mafia, que retenía a familiares de sus deudores, en especial menores, a la espera de que estos cancelasen rápidamente lo que debían, pero los tiempos modernos han traído nuevos sistemas y otros criminales, que se aprovechan de circunstancias como la posibilidad de disponer de dinero de los cajeros bancarios.En esencia, el malvado sistema es sencillo. Se trata de retener a una persona o a un familiar y exigir una cantidad que se debe proporcionar en el espacio de unas horas. De ahí el apelativo de "exprés", porque se diferencia de los secuestros tradicionales en los que, incluso, se dejaba pasar largo tiempo antes de reclamar el rescate. Las cantidades que se suelen pedir no son tan importantes como en el segundo caso, sino en ocasiones se fijan en las que se pueden obtener de los cajeros, de pedir prestado en metálico o de unas joyas.El método ha abundado en las capitales americanas, pero en realidad se practica en todo el mundo. Si en algunos lugares como Argentina ha proliferado este tipo de delito, se debe a que a las posibilidades de los recursos inmediatos de cajeros, etcétera, se sumaba allí el que muchas personas tenían guardados en su hogar cantidades relativamente importantes de dinero y de moneda-refugio, como los dólares, ante la desconfianza existente en el sistema bancario del país. Los delincuentes buscaban esas cantidades escondidas -en muchas ocasiones importantes- y por ello hubo un buen número de casos.En Europa, aunque el método ha llegado, no ha proliferado como en otros lugares porque no es tan frecuente que la gente tenga en su hogar grandes sumas de dinero y el ’botín’ suele ser bastante menor del que buscan los personajes que utilizan este sistema. Y en algunos de los casos que se han conocido, las investigaciones policiales han descubierto posteriormente que más bien se trataba de ajustes de cuentas -y nunca mejor dicho, por las deudas existentes- entre delincuentes, aunque, evidentemente, este último sucedido y otros no tengan por qué ser así.En cualquier caso, es un tipo de violencia que crea gran alarma social, porque en realidad no hace falta tener unas características de gran riqueza para ser protagonista. Como casi todos nos vemos como potenciales víctimas, estos sucesos se sobredimensionan mucho más allá de la importancia o frecuencia que en realidad puedan alcanzar en los números. Sin dejar a un lado que a quien lo padece personalmente bien poco le importa, como consuelo, una estadística.

atemorizan Moratalaz

Una banda atemoriza Moratalaz tras el 'secuestro exprés' de tres vecinos en 15 días
Dos de los asaltados estuvieron retenidos cuatro horas en el maletero de sus coches
SUSANA HIDALGO - Madrid - 24/05/2006
Un grupo de delincuentes tiene atemorizados a los vecinos de una urbanización de Moratalaz. No es extraño: en los últimos 15 días, tres vecinos han sido asaltados en el garaje de sus casas y, tras pasar varias horas secuestrados en el maletero de su coche, los atracadores han sacado dinero de sus cuentas bancarias. El pasado día 9, Alejandro Matilla, de 59 años, estuvo cuatro horas en el maletero pensando que sus secuestradores iban a tirar el coche al fondo de un embalse. Al día siguiente, otro vecino sufrió una experiencia similar. Y el jueves pasado, un tercer residente en la zona fue abordado en el aparcamiento de su coche. Los secuestradores actúan de forma improvisada y sin elegir a las víctimas.
"¡Vamos a matar al viejo!"
Fuentes de la Jefatura Superior de Policía confirmaron ayer que en al menos tres vecinos de Moratalaz han sido secuestrados durante unas horas por una banda con la intención de sustraerles dinero de la cuenta bancaria. La urbanización donde han ocurrido los tres secuestros exprés está entre las calles de Valdebernardo y de Luis Hoyos Sáinz, en Moratalaz. En ella viven personas de clase media, en su mayoría funcionarios, ya que los pisos los construyó el antiguo Ministerio de Obras Públicas (Mopu).
Alejandro Matilla, funcionario de 59 años, aún está de baja laboral después de sufrir un secuestro hace dos semanas. Ahora se recupera del susto en casa, al lado de su esposa Rosalía. El 9 de mayo, Matilla tenía que haber pasado la mañana en su oficina, en su puesto de funcionario del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex). Sin mayores sobresaltos. Pero entre las 7.45 y las 12.15 Matilla fue asaltado en el garaje de su casa por tres hombres -"con acento suramericano, como el de los canarios"- que le metieron a la fuerza en el maletero de su coche.
La pesadilla comenzó a primera hora de la mañana, cuando el funcionario Matilla, como todos los días, bajó por el ascensor hasta su garaje (de tres plantas y con 170 plazas) para coger el coche. "No tosas", le amenazaron tres hombres, que le habían esperado agazapados entre dos vehículos. "Me los encontré al ir hacia mi coche. Uno de ellos me puso una navaja en el cuello con una mano y con la otra me tapó la boca. Los otros dos llevaban pistolas", contó este vecino mientras fumaba con algún temblor un cigarrillo. Matilla recuerda todo: la luz del garaje apagada, las manos a la espalda, la cinta adhesiva, el golpe contra el suelo y, finalmente, cómo le metieron a la fuerza en el maletero. Luego, la oscuridad y la angustia.
Los secuestradores arrancaron el vehículo de Matilla y dejaron entre el asiento trasero y el maletero una pequeña rendija para poder amenazar a su víctima. Los asaltantes le acribillaron a preguntas sobre la utilidad de las tarjetas de crédito que le habían quitado. "¿Qué es esto de la tarjeta de Unión Fenosa?". "¿Tienes tarjeta de Mastercard?". "¿Qué banco utilizas?". "¿Dónde tienes la tarjeta de ese banco?". "¿Cuál es el número secreto?".
Desde el maletero, la víctima notó que el vehículo hizo cuatro paradas. Luego, al hablar con el banco, ha sabido que en la primera parada los secuestradores pararon en un cajero automático y sacaron 700 euros de su cuenta bancaria. También le robaron las de crédito, pero aún desconoce qué cantidad.
Sobre las 12.15, los secuestradores volvieron a dejar el coche con Matilla dentro del maletero en el mismo garaje donde le habían secuestrado, pero en otra plaza. "Dejaron una rendija entre el asiento trasero y el maletero; empujé y escapé por ahí", contó. Los asaltantes tuvieron el mismo detalle con S. P., de 68 años y vecino de la calle de Valdebernardo. Él prefiere no dar su nombre por si volviesen los asaltantes, que le mantuvieron también cuatro horas retenido dentro del maletero de su automóvil. Ocurrió el jueves pasado, en la misma urbanización de Alejandro Matilla, pero en otro garaje. "No está bien decir esto... pero no se portaron mal del todo. Me dejaron el respaldo del asiento trasero medio abierto y me dijeron antes de irse: 'A ver si puedes salir por ahí...", contó este hombre. A él le han quitado 600 euros de la cuenta bancaria por el mismo sistema y, en la pesadilla del secuestro, los asaltantes amenazaron a su familia. "A mí me dejaron en la calle, no en un garaje", explicó.
Otro vecino, M. S., de 62 años, que también prefiere quedar en el anonimato, estuvo retenido el pasado día 10 durante una hora en el maletero. Como los otros dos, ha puesto denuncia en la comisaría de Moratalaz por lo sucedido. Su secuestro ocurrió un día después del de Alejandro Matilla y en el mismo garaje. "Volvía de trabajar a las seis de la mañana y me estaban esperando al lado de mi coche", relató esta víctima. A él le han quitado 1.200 euros de dos cuentas bancarias. "Me intimidaron con cuchillos y con una pistola. Simulé que me daba un ataque al corazón, pero no coló. Luego, tras robarme, dejaron el coche en el garaje dejándome encerrado en el maletero", señaló. Escapó por el asiento trasero.
A estos tres secuestros exprés hay que sumar otro ocurrido también en mayo, el pasado día 4. Un vecino de Barajas fue secuestrado durante siete horas para desvalijarle la casa.

"¡Vamos a matar al viejo!"
El momento más angustioso que recuerda Alejandro Matilla de su secuestro exprés fue cuando, desde la oscuridad de su maletero, escuchó cómo uno de los asaltantes le decía a otro: "¿Y ahora qué vamos a hacer con este hijo de puta?".
"Ya me habían robado y pensé que entonces me iban a matar. Creí que iban a incendiar el coche o a tirarlo al fondo de un embalse o por un barranco. Luego pensé que si tenía suerte a lo mejor dejaban el vehículo en un descampado", contó ayer este funcionario.
Matilla también se angustió un momento en el que empezó a hacer muchísimo calor dentro del maletero. Le alivió el frío procedente de un bidón de líquido de parabrisas.
Durante el secuestro, el funcionario captó frases sueltas a sus captores: "¡Tío, tío, mira, la policía!", "Oye, tío, ¿vamos para el Pilar o no vamos?". Supuestamente se referían al barrio del Pilar.
M. S., de 62 años, también pensó que iba a morir. "Sobre todo cuando escuché: '¡Vamos a matar al viejo!", explicó este hombre. Él sale de trabajar a las seis de la mañana y el día del secuestro llamó a su mujer para decirle que ya iba para casa. "Mi mujer, al ver que tardaba tanto, llamó a la policía y les dijo además que el día anterior habían secuestrado a otro vecino. Pero el agente le dijo que no se preocupase, que seguro que me había ido a tomar algo con algún compañero".
Matilla describe a sus asaltantes como hombres de entre 20 y 25 años, delgados y con gorros en la cabeza. M. S. también recuerda a uno con un gorro negro con letras blancas.
A ambas víctimas, los secuestradores les quitaron de un manotazo las gafas. A Matilla, además de los 700 euros sustraídos de la cuenta bancaria, los asaltantes le robaron su monedero, su bolsa de mano y el teléfono móvil. M. S. cree que ya no va a recuperar ni el móvil, ni las gafas, ni su reloj, ni su alianza. "También me quitaron una cadena de oro con una medalla de escapulario y una cruz de Caravaca", concluye.

Hasta en RENFE

Secuestro exprés en Renfe

7, a las 23.30 h, me disponía a tomar en Atocha el Cercanías hasta Valdelasfuentes (Alcobendas). A las 23.40 h se oyen ruidos por megafonía y, tras consultar con alguna de las personas que hay en el andén, me entero de que el tren viene con retraso.
A las 23.50 h se vuelven a oír los ruidos, y alguien me comenta que han dicho lo mismo que antes (no hay quien entienda esa megafonía tan mala). Por fin, tomo el tren a las 00.05 h y me bajo en mi destino a las 00.38 h sin saber lo que me espera. Al llegar al vestíbulo, descubro que las puertas a la calle están cerradas a cal y canto. Hay otras siete personas conmigo, y decido llamar al 112. A las 00.55 h llega una patrulla de Renfe a abrir las puertas. He estado «entre rejas» y «secuestrado» durante 20 minutos, más o menos. Soy culpable de haber cogido un tren que iba con retraso.

Aumenta

El secuestro exprés, una modalidad de delincuencia que aumenta en España
Agencias. 25.04.2006 - 14:09h
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Cada año se denuncian un centenar de secuestros, según La Vanguardia. Algunos de ellos son del tipo exprés como el ocurrido ayer en Barcelona, donde una madre y su hijo fueron retenidos por una banda durante cuatro horas.
El secuestro exprés se está convirtiendo en España en una modalidad de delincuencia cada vez más utilizada.
De hecho, en nuestro país se denuncian unos cien secuestros cada año, según La Vanguardia, y la mayoría son de este tipo, rápidos y con una petición de rescate bastante asumible por los familiares de la víctima.
Esta modalidad delictiva fue inventada en Latinoamérica y se practica sobre todo en países como Venezuela, Colombia, México o Argentina.
La captura de los rehenes no suele durar más de 24 horas y las víctimas son normalmente familiares de bandas rivales involucradas en el mundo de la delincuencia o el crimen organizado.
En ocasiones las víctimas son también empresarios con grandes recursos económicos o sus familiares más cercanos.
Los secuestros no suelen durar más de 24 horas y los realizan bandas de origen latinoamericano.
Los rescates solicitados oscilan entre los 5.000 y los 500.000 euros.
Los secuestros exprés llegaron a España en el año 2000. Además del de ayer de Matadepera (Barcelona), uno de los últimos de los que se tienen noticias fue el ocurrido el 10 de enero de 2005 en Alicante.
Cuatro encapuchados asaltaron el domicilio del dueño de Deportes Joma. La mujer les dio el dinero en metálico que llevaba y algunas joyas, pero los asaltantes buscaban a su marido.
Los delincuentes se llevaron a su familia. La esposa, la hija y la asistenta fueron liberadas poco después en una gasolinera.

Patético

Tres detenidos por patético secuestro exprésEsther. Este caso es uno de los secuestros exprés más penosos que se conoce. Para hacerlo peor habría que llamar a la policía y decirle quien eres y donde estás. Un gallego y dos británicos secuestraron supuestamente a Renee Lisa S., una ciudadana canadiense, en Estoril (Portugal), el 4 de julio a las diez de la mañana. La metieron en un coche y llamaron a su marido, desde un móvil, pidiéndole un rescate de 500.000 euros que debía ser entregado en Vigo (España). El marido denunció los hechos a la policía portuguesa, aportando la matrícula del vehículo, que resultó ser un coche alquilado en España por el gallego (dió sus datos reales).La secuestrada contactó posteriormente con su padre, que estaba en Canadá, desde Cáceres (los agentes estaban rastreando las llamadas del móvil).
La policía detuvo a los secuestradores en VigoDe todas formas, como se suponía que la entrega del rescate se realizaría en Vigo, lo único que hizo la policía es esperar, en las vías de entrada de la ciudad, a que apareciera el vehículo alquilado. Apareció, a la 1 de la madrugada y los agentes detuvieron a los presuntos secuestradores y liberaron a Renee.Al parecer, el marido de la víctima contactó con los detenidos en verano para que le consiguieran dos autobuses que debían trasladar a unos turistas canadienses de Galicia a Portugal, con motivo de la Eurocopa. La mujer de uno de los detenidos ha negado las acusaciones, alegando que se trata de una encerrona y que lo del secuestro en una mentira urdida por los canadienses para evitar pagar lo que deben, según contó a El Faro de Vigo. Según parece les debían 17.000 euros por los autobuses. Los tipos de interés deben estar por las nubes en Galicia.

A la valenciana

Secuestro a la valenciana
En esta comunidad, notable por tantas razones, se ha puesto de moda un crimen: el rapto con violencia y la liberación en unas horas previo pago. Es el «secuestro exprés», 12 conocidos este año. Las mafias de los países del Este siembran el desconcierto

Hasta que el detective que había contratado le vino con aquella grabación, Alfred (nombre cambiado) nunca creyó que él mismo podía llegar a ser víctima de un secuestro exprés. Las palabras que le sacaron de su error fueron captadas por el investigador privado, con un escáner, en los alrededores de donde Alfred tiene su negocio: dos personas conversan por teléfono con una tercera. Uno lo hace en castellano, el otro, en una lengua que más tarde será identificada como serbio. Hablan del empresario, de su esposa, de sus hábitos, de dónde cazarle y cómo apretarle para que pague en unas horas. También se oyen varios nombres, y es ahí donde Alfred empieza a comprender que hay por medio dos ex empleados suyos. Quieren secuestrarle. A él y a su esposa española. Como ella no tiene firma para sacar dinero del banco, quedaría retenida mientras él recorre sucursales para reunir la suma del rescate.
La historia tiene más secuencias, que se suceden con la arritmia del miedo que provocan las voces del Este. Un empresario extranjero afincado en la costa levantina que, asustado por lo que oye, busca escoltas que le blinden. Un ex mando de la Guardia Civil que, delegado de una empresa de seguridad en Alicante, oye la historia del amenazado y le hace una oferta bajo cuerda, al margen de la compañía que representa. Da la casualidad de que tiene amigos que siguen activos en la Guardia Civil y podrían atender esa demanda de protección si se les paga por horas (a 30 euros) en vez de los entre 6.000 y 9.000 euros que costaría el servicio si lo factura una empresa oficial de seguridad. Otros amenazados recurren a personal de gimnasios, a guardaespaldas sin carné, a detectives con arma...Comunidad Valenciana: SOS secuestro exprés. Lo que se denuncia, poco, es sólo la punta de un iceberg de dimensiones insondables.Al calor de las zonas residenciales de jubilados llegados de fuera y ricos de aquí y de allá, en todo el Levante florece una modalidad delictiva originaria de Suramérica y que sigue siendo una plaga en países como Argentina, México, Colombia y Brasil.Sólo en el último mes y medio, al menos siete personas fueron secuestradas en las provincias de Valencia y Alicante: un constructor en Guardamar; una niña rumana en Alginet; un joven de 19 años en Gandía; una mujer en Valencia; un industrial del aluminio que termina en el maletero de su propio coche de Valencia a Catarroja, dos jóvenes más en Valencia... En abril, las víctimas fueron dos jubilados británicos en una urbanización de Moraira, en Alicante.«Déme el dinero, por favor. Secuestro mujer», escribió el hombre en una nota cuando llegó a una sucursal bancaria. Uno de los secuestradores le había acompañado hasta la puerta. Los otros dos (todos con acento del Este) quedaron con su mujer como garantía de pago. Les exigían 36.000 euros. La nota escrita en el dorso del talón bancario sirvió para que el secuestro fuera finalmente abortado. Después fueron una pareja de alemanes en Jávea. Él terminó muerto a palos y ella malherida... Y aún sigue viva la sospecha de que la psicóloga Anna Permanyer, aparecida muerta en Cataluña con varias bolsas de plástico en la cabeza, fuera víctima de una banda que la secuestró para extorsionar a su familia y a la que se le fue la mano durante el cautiverio.Alfred ahora camina con guardaespaldas. Tampoco se le aleja mucho el detective, en labores de contravigilancia y alerta. Oficialmente (es decir, con autorización de la Subdelegación del Gobierno), no hay ningún escolta privado trabajando con arma para empresarios en toda la provincia de Alicante. La realidad, según buenos conocedores del sector, es que están camuflados tras contratos como chóferes o administrativos de hombres de negocio que han creído ver (o han visto) las orejas al lobo. También consta, según fuentes de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, que algunos empresarios, «de los que rayan la línea de la legalidad (es decir, próximos a bandas mafiosas por su ámbito de trabajo), se provean de escoltas especiales». Serían más matones que guardaespaldas. Ya pasó a la historia lo que ocurría hace unos años, cuando auténticos capos de la mafia rusa llamaron a las puertas de empresas de seguridad españolas para contratar a escoltas con título. Muy pocas quisieron recoger el peliagudo guante. Ahora los rusos han pasado a un segundo plano. Camuflados en el paisaje (muchas urbanizaciones se han construido con sus capitales), la costa alicantina es para ellos ya un lugar más para descansar que para delinquir (blanqueo de dinero al margen). Les han tomado el relevo en el frente de guerra, se dice, los albanokosovares. Aunque de todas las nacionalidades hay (españoles entre ellos, por supuesto).Con unos o con otros como actores principales, las estadísticas siguen marcando con color de alarma el territorio valenciano.En una reciente respuesta parlamentaria del Ministerio del Interior, referida a índices de delincuencia en municipios de más de 50.000 habitantes recogidas por la Policía Nacional, cuatro de los 10 primeros de la lista son de la Comunidad Valenciana. Si la media nacional de delitos es 46,91 por cada 1.000 habitantes, Benidorm, número uno de la lista por delante de Fuengirola, Gandía y Torremolinos, presentaba una tasa de 175,41. Torrevieja, al carecer de Comisaría y corresponder su demarcación a la Guardia Civil, no aparecía computada.Los datos se repiten año tras año en la misma dirección. La Comunidad Valenciana registró en 2003 un homicidio cada 48 horas. La palma, una vez más, se la llevaba Alicante: 106 muertes violentas de un total regional de 179. Unicamente Madrid, con también 106 homicidios, hacía sombra al negro reinado alicantino. Pero sólo en apariencia. En la Comunidad de Madrid hubo una muerte violenta por cada 36.659 habitantes. En Alicante, por cada 15.314.
Territorio caliente
Aunque la ONU de la mafia sigue siendo Torrevieja (hasta agosto pasado sumaba 15 homicidios y concentraba prácticamente la mitad de toda la actividad delictiva de la provincia), el secuestro exprés asoma en otros muchos enclaves del Este español. En lo que va de año, la cifra de casos publicitados ronda la docena en toda la Comunidad Valenciana. También trascendieron a la prensa, y siempre con final feliz, casos en Sevilla (un niño chino por el que se pidió un rescate de 150.000 euros), Madrid (el hijo de un patriarca gitano de Alcalá de Henares por cuya liberación se llegó a reclamar millón y medio de euros) y en Vizcaya (la mujer gallega de un empresario de Getxo).Pero el verdadero territorio caliente del secuestro a la carta es Alicante. De El crimen organizado se muda a Alicante, que titulaba en septiembre un periódico de tirada nacional, a Mafias de Europa del Este aterrorizan Valencia con el violento secuestro exprés, con que encabezaba una amplia información el pasado 9 de octubre el diario Las Provincias, apenas hubo un mes. Las víctimas, muchas más. Precisamente en esa fecha, toda la prensa daba cuenta del último industrial secuestrado: José C., de 63 años. Era el quinto en dos semanas en la Comunidad Valenciana.Le salvó un milagro. El hombre, obligado a meterse en el maletero de su propio coche recién estrenado, logró esconder el teléfono móvil entre sus ropas y avisar con él a su hijo mientras viajaba en el maletero. Despojado de sus tarjetas de crédito, y desvelados ante las amenazas los números secretos de sus claves, su secuestro duró lo que la huida de los delincuentes desde Valencia hasta Catarroja, donde abandonaron el coche al ver que Policía y Guardia Civil le pisaban los talones.La cada vez mejor red de autovías, lo que facilita siempre la huida, y la abundancia de laberínticas urbanizaciones que jalonan toda la costa levantina, con miles de adinerados jubilados, ha ayudado a que en Valencia y Alicante grupos organizados de delincuentes se multipliquen como los Gremlins cuando les cae agua encima.La muy noble, fiel y leal ciudad de Castalla, tal y como reza en su escudo, tiene vocación de convertirse en el futuro del nuevo turismo residencial de interior que cada vez gana más adeptos en la zona alicantina. Rebosante la costa de urbanizaciones, las grandes inversiones en unifamiliares encuentran un terreno virgen tierra adentro. Castalla Internacional es el nombre del nuevo pueblo de chalés que promete transformar la vida de la hasta ahora tranquila Castalla. En este momento se construyen 1.000 chalés, y la cifra podría superar con creces los 5.000 en pocos años (se ha hablado hasta de 12.000).«Las urbanizaciones que vienen, imparables, para esta zona llevan décadas implantadas en los alrededores de Torrevieja», dice un experto escolta que hizo carrera años atrás protegiendo a personalidades en el País Vasco o custodiando furgones blindados. Ahora es instructor de las policías locales de la comarca. En noviembre ha empezado con la de Castalla, con sus 14 agentes y un jefe, Francisco Sirvent, preocupado por que a su gente no le coja con la guardia bajada ninguna mafia que pretenda acercarse al panal de chalés en construcción. Si Miguel Angel Abellán, el escolta con título de profesor de seguridad privada, adiestrará a la plantilla en técnicas de defensa personal policial, nociones básicas de protección de personalidades y tiro, Sirvent lleva años empeñado en dotar a sus agentes con equipamiento a tono con los tiempos y la provincia donde les toca patrullar.Revólveres "jubilados"
Hace ya tiempo que los agentes de la Policía Local de Castalla jubilaron sus revólveres para llevar al cinto pistolas semiautomáticas del calibre 9 mm parabellum (algo que aún no ha hecho, por ejemplo, la Policía Local de Valencia). Todos los agentes llevan también el disuasorio y extensible bastón policial, y disponen de seis chalecos antibala para situaciones de máximo riesgo. El último atraco -en una sucursal de la Caja Rural- que tuvieron, dicen con orgullo, se remonta a siete años atrás. Pero ni a ellos ni a los regidores municipales («Tenemos que pensar que la seguridad, en un futuro, tiene que estar por encima de todo», dice el alcalde, Juan Rico) se les escapa que a apenas media hora en coche de Castalla se extiende el territorio comanche de las peores bandas organizadas.Ya a finales del pasado año, Europol señalaba a Alicante como foco principal de organizaciones mafiosas. La Fiscalía Anticorrupción planea ya abrir sucursal allí (también en la Costa del Sol y Baleares) en un nuevo frente de lucha contra los grupos organizados.El mismísimo alcalde de la capital, o el potentado presidente del equipo de fútbol local, el Hércules, conocen sus tarjetas de visitas. Al primero le robaron el coche por el sistema llamado alcance (golpe trasero provocado para que saliera del vehículo, tras lo cual fue asaltado), y al segundo le desvalijaron su propia casa mientras toda la familia, drogada por los delincuentes, contemplaba sedada la escena. El botín: joyas, dinero y el Ferrari aparcado en el garaje. Al poco tiempo, los ladrones fueron a por más y le limpiaron el yate.Butrones previa desactivación de todas las alarmas, asaltos a furgones blindados con sofisticadas pistolas que inmovilizan con descargas eléctricas, violentos robos en casas supuestamente blindadas... El secuestro exprés (presente desde hace unos 3 años y «disparado» en el último año y medio, al decir de un guardia civil que denuncia cómo sólo siete agentes de la Policía Judicial se dedican en Alicante a la investigación de delitos) no es sino un paso más en la escalada criminal. Frente al secuestro tradicional, tiene la inmediatez del botín (algo menor, a cambio) y no precisa de ninguna infraestructura para mantener cautivo al rehén durante unas horas o, a lo sumo, un par de días. Hasta la banda terrorista ETA, se sabe, ha acudido al secuestro rápido para engordar sus finanzas.«Esta provincia [Alicante] está plagada de viviendas unifamiliares, aisladas de los centros urbanos. Ahí es donde se están cebando las bandas organizadas. Hemos tenido secuencias de secuestros exprés espeluznantes: entran anulando todas las medidas de seguridad, retienen a toda la familia y se ensañan con el cabeza de familia mientras arrasan con joyas, dinero en efectivo... En una hora lo cogen todo y dejan en la UVI al padre. Hay dos zonas. Una al Norte, desde Denia a Benidorm, y luego está Torrevieja y la Vega Baja, en el litoral mediterráneo», explica el ya referido agente de verde. Su experiencia es que, si no hay violencia extrema, se denuncian sólo el 30% de los secuestros. El resto son sombras.También la historia inconclusa de Alfred, el empresario que ahora camina con guardaespaldas.
El muestrario de delitos
1. Oleada de asaltos. Entran en el chalé de un importante constructor alicantino, narcotizan a todos los miembros de su familia y roban lo que pueden el 20 de febrero de 2003. Fue el más sonado de una oleada de asaltos que llevó a la mayoría de dueños de chalés de la ciudad a contratar vigilancia privada.2. Secuestro exprés. El pasado 23 de abril tres polacos irrumpen en casa de un británico de 78 años en Moraira (Alicante), le golpean y le obligan a ir al banco mientras retienen a su mujer.El jubilado pudo pedir ayuda en una nota en la ventanilla del banco.3. Torturado. Cuatro hombres irrumpen en casa de un alemán que acaba de vender un restaurante y le torturan hasta la muerte.Fue el 11 de septiembre en Jávea (Alicante).4. Rapto. El 23 de septiembre la Guardia Civil detiene a dos nigerianos que han raptado a un constructor para reclamarle 17.000 euros en Guardamar (Alicante).5. Secuestro abortado. Tres personas abordan a un empresario de 63 años y le obligan a meterse en el maletero de su coche en Valencia el pasado 8 de octubre. La víctima pudo avisar por teléfono móvil.6. Ajuste de cuentas. Hallado el cadáver de un italiano de 38 años en el fondo del mar atado a un bloque de cemento en Torrevieja el 9 de octubre de 2004. Se cree que fue un ajuste de cuentas por asunto de drogas.7. Doble secuestro. Valencia, 15 de octubre. Dos jóvenes son retenidos a punta de pistola en el asiento trasero de un coche.Les aplican descargas eléctricas y les piden 5.000 euros.
Fuente: El Mundo07.11.04